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7 problemas reales en comunidades de montes en Galicia (y cómo solucionarlos)

7 min de lectura

Las comunidades vecinales de montes en man común son una pieza clave del paisaje gallego. Pero la realidad es que muchas de ellas tienen problemas serios que impiden aprovechar el monte y generan dolores de cabeza a los comuneros. Aquí te contamos los 7 más habituales y qué puedes hacer en cada caso.

1. La comunidad existe pero nadie se mueve

Es el problema más extendido. El monte está ahí, la comunidad está constituida, pero no hay quórum para las asambleas, nadie quiere ser presidente y las cosas no avanzan.

¿Qué hacer? Contacta con el Servizo de Montes Veciñais de tu provincia. Ellos pueden ayudar a reactivar la comunidad, convocar asambleas y orientar a los vecinos. También puedes proponer una gestión mancomunada con otras comunidades cercanas para compartir costes y esfuerzo.

2. Madera que se pudre sin vender

Hay comunidades con eucaliptos o pinos en su punto óptimo de corta, pero la madera no se vende porque no hay acuerdo, no hay junta rectora operativa o simplemente nadie se encarga.

¿Qué hacer? La asamblea debe aprobar la venta. Si no hay junta rectora, hay que constituir una. Si la hay pero no actúa, los comuneros pueden forzar una asamblea extraordinaria. Lo ideal es contratar un ingeniero de montes que haga una valoración independiente antes de negociar con ningún maderista.

3. El maderista ofrece un precio ridículo

Muchas comunidades venden su madera al primer comprador que llama a la puerta, sin tener ni idea del precio real de mercado. En 2026, la tonelada de eucalipto en Galicia oscila entre 30 y 48 €/t dependiendo de la zona, el acceso y la calidad. Si te ofrecen mucho menos, están aprovechándose.

¿Qué hacer? Pide siempre al menos 3 ofertas de diferentes maderistas. Contrata una tasación independiente. Y exige que la medición se haga en báscula certificada, no "a ojo" ni por número de camiones.

4. Conflictos sobre quién es comunero y quién no

Con la despoblación rural, muchos vecinos se fueron pero quieren seguir participando en las decisiones (sobre todo cuando hay dinero de por medio, como una venta de madera o un parque eólico). Otros vecinos nuevos llevan años viviendo en la parroquia pero no los reconocen como comuneros.

¿Qué hacer? Los estatutos de la comunidad definen quién es comunero. Si no los tenéis actualizados, es el momento de hacerlo. La ley gallega establece que la condición de comunero está ligada a la residencia habitual en la parroquia. Un abogado especializado puede ayudar a resolver las disputas.

5. Multas de la Xunta por no limpiar

La normativa de prevención de incendios obliga a mantener limpias las franjas de protección alrededor de edificaciones y carreteras. Muchas comunidades no cumplen porque no tienen presupuesto o no hay organización para hacerlo.

¿Qué hacer? La comunidad puede solicitar ayudas de la Xunta para trabajos de desbroce y limpieza. También puede negociar con empresas de biomasa que limpien a cambio de llevarse el material. Si la multa ya ha llegado, hay plazos para alegaciones — no dejes pasar el tiempo.

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6. Parques eólicos: ¿oportunidad o trampa?

Las empresas energéticas buscan activamente montes vecinales para instalar aerogeneradores. El canon anual puede ser muy atractivo, pero los contratos suelen ser a 25-30 años y las condiciones no siempre son justas.

¿Qué hacer? Nunca firmes el primer contrato que te pongan delante. Negocia colectivamente con otras comunidades de la zona para tener más fuerza. Contrata un abogado que revise las cláusulas. Y asegúrate de que la asamblea aprueba el acuerdo con toda la información sobre la mesa.

7. Monte vecinal sin comunidad constituida

Todavía hay montes en Galicia que son claramente vecinales pero no tienen comunidad constituida. Esto impide gestionar la madera, solicitar ayudas o defenderse de usurpaciones.

¿Qué hacer? El proceso de clasificación como monte vecinal en man común se tramita ante el Xurado Provincial de Montes Veciñais. Necesitarás documentación histórica que demuestre el uso vecinal del monte. Es un trámite largo pero necesario. Empieza por reunir a los vecinos interesados y contactar con el Servizo de Montes Veciñais de tu provincia.

Conclusión

Si tu comunidad vecinal tiene alguno de estos problemas, no estás solo. Hay miles de comunidades en la misma situación por toda Galicia. Lo importante es no dejar que el monte se abandone, porque un monte abandonado se quema, pierde valor y acaba generando multas.

El primer paso siempre es el mismo: juntarse, hablar y buscar ayuda profesional. Un ingeniero de montes para la parte forestal, un abogado para los conflictos y la Xunta para las ayudas y trámites.

Preguntas frecuentes

¿Puede un ayuntamiento quedarse con un monte vecinal?

No, salvo que demuestre que no es monte vecinal. Los MVMC son propiedad de los vecinos, no del ayuntamiento. Si crees que tu ayuntamiento ha usurpado un monte vecinal, puedes iniciar un expediente de clasificación ante el Xurado Provincial.

¿Cuántos comuneros hacen falta para constituir una comunidad?

No hay un número mínimo legal. Con que haya vecinos con derecho reconocido en la parroquia, se puede iniciar el proceso. En la práctica, cuantos más vecinos participen, más legitimidad y fuerza tendrá la comunidad.

¿Se pueden repartir los beneficios de la madera entre los comuneros?

Sí, la asamblea puede decidir repartir beneficios entre los comuneros. No obstante, la parte que se reparta tributará en el IRPF de cada comunero. La parte que se reinvierta en mejoras del monte está exenta de impuestos, así que conviene buscar un equilibrio.

¿Qué pasa si un comunero tala madera por su cuenta sin permiso de la asamblea?

Es ilegal. La madera del monte vecinal pertenece a la comunidad, no a un comunero individual. La comunidad puede denunciarlo y exigir responsabilidades. Además, talar sin autorización de la Xunta puede acarrear multas adicionales.


Este contenido es informativo y no constituye asesoramiento jurídico, fiscal ni profesional. Las cifras, plazos y normativas pueden variar. Consulta con un profesional antes de tomar decisiones sobre tu situación concreta.

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